Respiración Abdominal Natural

La respiración abdominal se consigue mediante el movimiento controlado del diafragma. Podemos distinguir dos métodos, la respiración abdominal natural y la invertida. 

LA RESPIRACIÓN ABDOMINAL NATURAL

En la respiración abdominal natural, por la acción del diafragma al descender cuando se realiza la inhalación, toda la faja abdominal se dilata sobresaliendo, es decir, sale el abdomen. Al mismo tiempo, se relaja el suelo pélvico abriendo de manera consciente el espacio para el dantian[1]. Al exhalar, por la elevación del diafragma, la faja abdominal regresa a su posición, al igual que el suelo pélvico. La respiración abdominal natural incrementa la capacidad pulmonar y tiene el efecto de masajear los órganos internos. Además, mediante este trabajo ayudamos al dantian a aceptar y trabajar con la energía.

Este método es muy habitual en  práctica del Qigong y el punto de partida para empezar a trabajar con la respiración de una manera más controlada. Debemos aprenderlo de manera progresiva. Una progresión correcta incluiría los siguientes pasos:

  1. Empezar a sentir la respiración natural para alcanzar un estado de relajación. Sentir consiste en ser observador del proceso. Sentir su ritmo, su profundidad, las fases de la respiración.
  2. Pasado un tiempo llevamos la atención a la parte inferior del abdomen, tratando de relajarla y sentir sin forzar el movimiento de ensanchamiento y contracción natural.
  3. Posteriormente, inspiramos por la nariz suavemente de manera inaudible, soltando la tensión del cuerpo y dilatamos el abdomen lentamente siguiendo su tendencia de movimiento.
  4. Al sentir la plenitud del abdomen se detiene sin forzar la respiración realizando una apnea durante dos o tres segundos sin forzar. Este momento correspondería al punto de inflexión de inhalación a exhalación.
  5. Finalmente se relaja la presión abdominal realizando una exhalación pasiva y siguiendo su tendencia de movimiento, se contrae muy suavemente sin tensión, dejando que salga el aire sin emitir ningún sonido durante la exhalación activa.

Pasado un tiempo de práctica podemos empezar a incluir en el trabajo los siguientes cambios:

  • Al inspirar por la nariz, la lengua toca el paladar y mientras que se relaja y dilata el abdomen, se suelta la tensión del suelo pélvico. Al soltar el aire, se abre la boca sin tensión, se deja caer la lengua y mientras el abdomen se contrae, se realiza una compresión suave hacia arriba del suelo pélvico permitiendo una espiración suave, larga, profunda y relajada.
  • Con la práctica, al realizar la inspiración, sentiremos como el cuerpo entero se llena de aire, alcanzando la punta de los pies y de las manos, sintiendo una plenitud en todo el cuerpo.