Respiración Abdominal Invertida

En la respiración abdominal invertida se realiza un proceso opuesto al anterior. El abdomen es absorbido hacia dentro al inhalar, como si el ombligo quisiera juntarse con las vértebras lumbares y el suelo pélvico se eleva con suavidad. Al soltar el aire, el abdomen regresa a su posición natural y el pecho y el suelo pélvico se relajan. Se debe evitar cualquier tensión y mantener la respiración con las características de la respiración natural. La respiración abdominal invertida tiene una influencia todavía mayor sobre los órganos internos que otros tipos de respiración debido al masaje que se realiza con la compresión del espacio interno y es especialmente interesante para mejorar la función gastrointestinal. Al igual que en los métodos anteriores debemos ser conscientes de los puntos de inflexión y las fases del ciclo de respiración para poder coordinarlos con los movimientos del abdomen y suelo pélvico.

Este tipo de respiración puede no ser recomendable para practicantes inexpertos y debemos no tratar de forzar el progreso. Una progresión correcta para iniciarse en su práctica sería:

  1. Inspirar por la nariz, la lengua toca el paladar. Se comprime de forma clara pero suavemente el abdomen, empujando la pared abdominal hacia la columna, especialmente la parte inferior, junto al ombligo. A la vez, se eleva el suelo pélvico, tratando de generar una sensación de succión. 
  2. Se detiene la respiración sin forzar durante dos o tres segundos.
  3. Se abre la boca sin tensión, dejando caer la lengua. Se relaja la pared abdominal y el suelo pélvico para que vuelvan a su posición original.

Cuando se vaya dominando este trabajo, podemos incluir las siguientes modificaciones:

  • Al inhalar, ponemos la atención en el movimiento vertical del suelo pélvico, sintiendo como se eleva el perineo, genitales y ano provocando una sensación de succión hacia arriba y provocando una elevación de la energía desde el suelo pélvico hacia el dantian medio. Al soltar el aire el descenso vertical del suelo pélvico por la relajación nos ayuda a percibir el descenso de la energía desde el dantian medio hacia el inferior y perineo.
  • Con un nivel más avanzado se pone la atención en el movimiento horizontal del abdomen. La inspiración continuará hasta que el movimiento físico hacia el interior y hacia atrás resulte imposible, pero como siempre, sin tensión muscular ni respiratoria. Al espirar se suelta la musculatura de toda la faja abdominal: abdominal, costados y parte lumbodorsal. Sentimos el ombligo apartándose de la columna hasta regresar al punto de partida. Este tipo de respiración es muy poderosa y genera una gran cantidad de energía.